| |
 |
| |
El Castillo de Santa Catalina es una
de las más importantes herencias de la
cultura hispano árabe en tierras de Jaén.
Baluarte de frontera entre dos reinos,
el castillo es el mirador más bello de
la capital. En su interior abre un centro
de interpretación que da cuenta de la
caudalosa historia de la fortaleza. |
| |
|
|
|
|
| |
Las excavaciones arqueológicas en el Castillo de Santa Catalina revelan que el cerro estuvo habitado desde hace cuatro mil años. Diferentes culturas y civilizaciones poblaron este privilegiado mirador al valle del Guadalquivir. Desde 1931 es Monumento Histórico Artístico. Situado a más de 800 metros de altitud y contiguo al parque periurbano de El Neveral, la peña del Castillo domina la capital. El monumento se extiende por una superficie de 3.000 metros cuadrados y unos 170 metros de longitud. Sus orígenes se remontan al alcázar árabe, construido durante el reinado de Alhamar, nacido en el municipio jiennense de Arjona. Aquel monarca entregó la ciudad de Jaén tras declararse vasallo del rey Fernando III El Santo a cambio de fundar en Granada el reino nazarí. Fernando III el Santo entró en Jaén en 1246 y construyó sobre la alcazaba árabe una fortaleza cristiana en honor de Santa Catalina.
Cuenta la leyenda que Santa Catalina de Alejandría se apareció una noche en sueños al rey Fernando cuando iba a desistir de su idea de tomar Jaén. La santa lo animó a no desfallecer y a los pocos días entró con éxito en la ciudad. En el actual emplazamiento que hoy conocemos hubo hasta tres fortalezas: el castillo viejo, el alcázar nuevo y el de Abrehui, en cuyas inmediaciones se construyó a mediados del siglo XX el Parador de Turismo.
CENTRO DE INTERPRETACIÓN TURÍSTICA
El alcázar nuevo es la fortaleza que hoy alberga el centro de interpretación turística del recinto, incluido en la Ruta de los Castillos y Las Batallas.
La fortaleza es de planta ovalada y cercada por cinco torreones. Destaca su majestuosa torre del Homenaje, cuyos muros fueron construidos en mampostería. En su interior se ubican la sala de recepción, de conferencias y de audiovisuales, en la que se proyecta en una pantalla de tres dimensiones una película sobre la leyenda del Lagarto de Jaén.
En la torre de las Damas se exponen piezas arqueológicas y maquetas, mientras que en la torre de Santa Catalina se venera a esta imagen, que es copatrona de Jaén. Entre tanto, la torre Albarrana, separada del recinto amurallado por un arco, muestra paneles informativos y pantallas táctiles que informan sobre los reclamos y encantos de Jaén. La torre de la Vela o de la Guardia tiene sus orígenes en el siglo XI, aunque tras la conquista cristiana fue integrada dentro de una torre pentagonal de mampostería separadas por dos estancias. También es digno de visita su hermoso patio de Armas, bajo el que existen varias estancias sin ventilación.
CRUZ DEL CASTILLO
Desde un camino empedrado llegamos hasta la Cruz del Castillo, el extremo rocoso y saliente de la peña, otro de los singulares elementos que da identidad a la ciudad.
Los avatares bélicos que se sucedieron en el Castillo de Jaén tuvieron otro incruento capítulo durante la época de la invasión francesa, cuando las tropas napoleónicas destruyeron parte del patrimonio de la capital y, desgraciadamente, del alcázar jiennense, que fue bombardeado. Además, se cuenta que Pedro de Alcalde, uno de los cabezas visibles del grupo de insurgentes que se levantó contra la estrategia expansionista de Napoleón, estuvo recluido durante la invasión gala en la prisión de esta fortaleza.
|
| |
 |
|
| Descarga la audioguía de la ruta en MP3 |
|
|
|
|
|
|
|
|